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¿Preparando tu lista de propósitos de año nuevo? ¿te acuerdas de la lista de año nuevo del año pasado? ¿qué pasó con ella? ¿era muy extensa? ¿cuántas cosas de las que había allí has cumplido? ¿cuántas cosas vas a volver a poner repetidas? ¿algunos clásicos? ¿adelgazar? ¿aprender inglés? ¿dejar de fumar? ¿hacer deporte?

Este año te reto a reducir tu lista, a hacerla minúscula, a dejar en ella un sola cosa. La más importante. Aquella que hará que todo cambie, la que tenga mayor impacto en tu vida y en todas sus áreas.

Puedes elegirla de muchas formas, quizás hay una que te llama desde el corazón, esa de la que no puedes apartar  tus ojos, por mucho que lo intentes. Si es una llamada interna seguro que es algo que lo cambia todo.

También puedes elegirla con la cabeza. ¿Cómo quieres que se tu vida dentro de dos años, de cuatro años, o de cinco? ¿Y qué es lo único que tienes que conseguir este año que te lleve hasta ahí?

Piénsatelo bien, aún quedan unos días, revisa tu lista, dale vueltas, escucha tus deseos, tu mente, tu corazón, tu cuerpo, y decide, y cuando lo tengas márcalo como tu prioridad. La más importante, algo que sea casi tan importante como respirar. Fija tu vista en este objetivo y no la apartes de allí.

Si te pones una lista con muchos objetivos te dispersas, pierdes de vista lo importante. Si metes más en tu agenda, en tu mente y en tu vida de lo que puedes gestionar pierdes el rumbo. Llega un momento en que te saturas y ya no sabes a donde te diriges.

Es como si un marinero navegando en su barco se marcara muchos sitios a los que llegar a la vez, sin orden, sin secuencia…en esa nave reinaría el desconcierto. Quizás se pararía por no saber a donde ir, quizás navegaría un rato hacia cada lado, no llegando al lugar que quería, o retrasando sus planes.

Por eso te propongo un solo objetivo, un solo camino, un solo destino, el más grande, el que lo cambie todo. Porque, siguiendo con la metáfora del barco, cambiando solo un grado tu rumbo, el lugar al que llegarás será totalmente distinto. Para llegar a lo que queremos es importante tener una dirección clara, y ocuparnos de ajustar el rumbo una y otra vez hasta alcanzar el destino elegido. Habrá tormentas en el camino, vientos que nos aportarán, pero siempre podremos ajustar otra vez.

Por esto este año te reto a reducir tu lista a un elemento y que perseguirlo sea para ti tan prioritario como respirar. Y te reto a que me lo cuentes, ¿cuál es tu único propósito de año nuevo?

Si quieres trabajar este aspecto, el próximo 27 de enero apúntate al taller cambio de rumbo, en Palma de Mallorca y empieza un año diferente, marcando un rumbo fijo. 

Si quieres, también puedes ver vídeos de desarrollo personal en el canal Youtube

 

 

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